El comentario de textos

Extraído de: Lázaro Carreter, Fernando y Evaristo Correa Calderón. Cómo se comenta un texto literario. Madrid: Cátedra, 1980. 

El análisis de un texto implica la explicación de: lo que dice un texto (el contenido) y cómo lo dice (la forma). 

El método: 

1. Lectura cuidadosa del texto. Se trata de comprender el texto,teniendo presente que es el resultado de una combinación y selección, con intención estética y con predominio de la connotación[1] sobre la denotación. Se debe interpretar su estructura artística y tratar de explicar, racionalmente, la reacción que produce su lectura. Hay que leer varias veces el texto, hasta estar seguros de haber comprendido su sentido literal y connotativo. 

2. Localización del texto.  Debemos acercarnos al texto en dos planos: como texto literario en sí, independientemente de su situación histórica; y como obra inserta en la Historia de la Literatura, con todas las incidencias que esto conlleva. Hay que incluir aquí el género literario al que pertenece. En particular, se debe tener en cuenta:

Ø      El autor, su obra, período, movimiento o escuela literaria, fecha...

Ø      Las características generales de la época, movimiento... a que pertenece el texto. Solamente hay que mencionar aquellas que influyen directamente en el mismo.

Ø      Las particularidades del autor en lo que concierne al texto. El momento de esa obra en la producción del autor y características derivadas de ello.

Ø      Las fuentes e influencias que se manifiestan en el texto. 

3 Determinación del tema 

El autor tiene una visión del mundo que nos transmite mediante su obra. El texto presenta un sentido, una intencionalidad. Establecer el tema es delimitar la idea central que origina y da sentido al texto. Hay que prescindir de los datos anecdóticos y concretos. Debe precisarse:

Ø      El tema o idea central.

Ø      ¿Cuál es el mensaje del poeta?

Ø      Características del tema (tradicional o innovador, moral, amoroso, social...).

Ø      Si es un tópico literario (carpe diem, ubi sunt...), debe explicarse y justificar en relación con el periodo literario en que se localiza el texto.

Ø      Si es un tema habitual del autor o de la corriente literaria a que pertenece.

4. Determinación de la estructura.

Ø         El análisis métrico

Ø   División del texto en “apartados”, o distintos momentos. Se trata de indicar las varias partes de un poema leyendo lo que dice, sin tener en cuenta por el momento cómo lo dice (los apartados no concuerdan siempre con la estructura estrófica de un poema). Se puede incluir aquí un breve resumen que indique las distintas partes.

5. Análisis de la forma partiendo del tema. Siguiendo el orden de los apartados, se explicará cada uno incluyendo ahora sus características formales. Entra aquí la identificación y la explicación de los tropos y las figuras retóricas. Hay que relacionar la forma con el tema y el mensaje. ¿Cómo se comunica el mensaje?

5. Conclusión y síntesis.  Al acabar nuestro comentario, es conveniente cerrarlo con un resumen lo más breve posible de aquellos aspectos que más nos hayan llamado la atención por su fuerza expresiva, por la originalidad o novedad de su tratamiento temático, por la representatividad de sus formas y contenidos en relación con el autor, la época, el movimiento literario... Se trata de sintetizar las ideas esenciales de nuestro comentario. No debemos confundir esto con una valoración personal apoyada sólo en gustos estéticos particulares, que son esenciales para el disfrute de la obra literaria, pero que aquí no son revelantes.

El escritor debe evitar lo siguiente::  

Ø      El texto no debe servir como pretexto para explicar detalladamente la vida y obra de un autor. De la biografía, aparte de algunas notas generales, sólo nos interesará algún o algunos datos específicos, que determinen el texto. 

Ø      El comentario métrico no tiene por qué ser una explicación técnica de la estrofa, señalando todos los casos de sinalefa, la posición de los acentos... si estos elementos no son determinantes para explicar otros aspectos del contenido. Bastará con una explicación general de la estrofa utilizada, señalando sus cualidades rítmicas —si son relevantes—, indicando, si es posible, el origen de la misma y el motivo de su elección por parte del autor. 

Ø      Igual sucede con el análisis de la forma. Sobra decir, por ejemplo: “en el verso 6 hay una metáfora: cabellos de oro. La metáfora es un tropo que consiste en la identificación de un término real con otro término imaginario, basando tal identificación en una relación de semejanza. Los tipos de metáforas son:...”. El análisis de los elementos formales —por ejemplo, las llamadas figuras literarias— siempre estará en función de explicar el contenido del término y la sensación que produce en el lector, y en relación, además, con la intención del autor. 

Ø      El comentario no puede convertirse simplemente en un inventario de figuras literarias, en una lista de metáforas, epítetos, aliteraciones... Sólo deben tenerse en cuenta aquellos aspectos estilísticos que nos ayuden a explicar el texto, atendiendo siempre a la justificación de su uso y a la impresión que producen.



[1] ‘Connotar’ es implicar o evocar ideas más allá del sentido literal.